Andrew Huberman, PhD y profesor en la Universidad de Stanford, explica que el calor tiene un efecto profundo en nuestra biología. La exposición deliberada al calor puede ser una forma muy poderosa de mejorar la salud y la longevidad.
Un efecto muy estudiado del sauna es su impacto en la salud del corazón. Los beneficios incluyen respuesta cardiovascular similar al ejercicio, reducción de la presión arterial y menor riesgo de mortalidad cardiovascular.
Veamos dos casos de estudio que demuestran el beneficio del uso del sauna en el corazón.
Dos estudios sobre el sauna y el corazón
Primer estudio: reducción de la mortalidad cardivascular
En 2018 se publicó el artículo Sauna bathing is associated with reduced cardiovascular mortality and improves risk prediction in men and women: a prospective cohort study.
Huberman explica que este estudio se realizó con una población diversa en edad, condición y sexo: se analizaron 1,688 participantes, edad media 63 años, mitad mujeres y mitad hombres. Se controlaron múltiples variables como ejercicio, hábitos y consumo de tabaco. Esto permitió atribuir los beneficios directamente al uso del sauna y no a otros factores externos.
Compararon tres grupos:
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Personas que utilizaban sauna 1 vez por semana
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Personas que lo utilizaban 2 o 3 veces por semana
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Personas que asistían entre 4 y 7 veces por semana
La temperatura del sauna oscilaba entre los 80 y 100 °C, y las sesiones duraban entre 5 y 20 minutos.
¿Qué encontraron? Que los beneficios del sauna para el corazón eran claros:
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Quienes iban al sauna 2 o 3 veces por semana tenían un 27% menos de probabilidades de morir por causas cardiovasculares que quienes iban solo una vez.
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Quienes lo hacían 4 a 7 veces por semana tenían un 50% menos de probabilidades de muerte cardiovascular.
En pocas palabras, cuanto más a menudo se realizan sesiones de sauna, mejor es la salud del corazón y menor es la probabilidad de morir por eventos cardiovasculares.
Segundo estudio: presión arterial
Un estudio del 2017, Sauna exposure leads to improved arterial compliance: Findings from a non-randomised experimental study, analizó los efectos del sauna sobre la rigidez arterial y la presión sanguínea.
¿Cómo se realizó?
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102 participantes (edad media de 51,9 años) con al menos un factor de riesgo cardiovascular.
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Una única sesión de sauna de 30 minutos a una temperatura de 73 °C y un nivel de humedad del 10-20 %.
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Se evaluaron varios índices como la frecuencia cardíaca y la presión arterial, antes, inmediatamente después y 30 min después de la sesión de sauna.
¿Los resultados? Después de la sesión se observó:
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Menor presión arterial sistólica
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Menor presión arterial diastólica
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Disminución del estrés hemodinámico
Los beneficios se mantuvieron durante los 30 minutos posteriores.
¿Por qué actúa así el sauna? Existen varias razones que explican esto, según el estudio:
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Al aumentar la temperatura corporal, los vasos sanguíneos se dilatan y mejora el flujo sanguíneo.
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La sudoración ayuda a eliminar líquido del cuerpo y aumentar los niveles de colesterol bueno (HDL).
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Reducción del estrés, un factor contribuyente en la hipertensión.
Un poco de ciencia
¿Cómo es que el calor logra “ejercitar” al corazón sin movernos?
Andrew Huberman nos trae la ciencia a tierra y explica el proceso de manera muy sencilla:
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La piel detecta los cambios de temperatura.
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Los receptores en la piel envían señales al cerebro.
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El cerebro activa el sistema nervioso autónomo.
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Los vasos sanguíneos se dilatan para disipar el calor.
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La frecuencia cardíaca, el flujo sanguíneo y el volumen de bombeo aumentan.
Es decir: sentados en un sauna, el corazón trabaja de forma similar a un ejercicio de intensidad media, como trotar o andar en bicicleta.
En un estudio del Journal of Human Hypertension, la frecuencia cardíaca de hombres y mujeres aumentó tanto como lo habría hecho si estuvieran realizando ejercicio de intensidad media, como trotar o andar en bicicleta.
Importante: el sauna no reemplaza al ejercicio, pero sí puede complementar la salud del corazón al darle un “entrenamiento adicional”.
Protocolo de sauna para fortalecer el corazón
Si buscás mejorar tu salud cardiovascular, este protocolo de sauna húmedo puede ser una buena referencia:
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Realizar una sesión de sauna húmedo de entre 10 y 20 minutos a 50–55 °C
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Salir del sauna e hidratarse con un vaso de agua.
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Realizar entre 5 y 10 minutos de ejercicio suave: caminata, elongación, etc.
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Ducharse con agua fría para ayudar al cuerpo a regular la temperatura.
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Repetir entre 3 y 4 veces por semana para recibir los máximos beneficios cardiovasculares.
Recordatorios:
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La temperatura y el tiempo dentro del sauna van a depender de cada persona y su adaptabilidad al calor. Escuchá tu cuerpo: fijá la temperatura y quedate dentro del sauna lo que tu cuerpo te pida.
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La adaptación al calor viene con el uso regular del sauna. Cuanto más utilizamos el sauna durante la semana, más nos adaptamos al calor y transpiramos mejor.
Conclusión
El sauna puede ser un gran aliado para la salud del corazón:
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Mejora la circulación
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Reduce la presión arterial
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Fortalece la función cardíaca
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Reduce el riesgo de mortalidad cardiovascular
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Complementa el ejercicio físico
Incorporar el sauna en tu rutina puede contribuir a un corazón más fuerte, menos estrés y mejor calidad de vida.
Disclaimer: Este artículo reúne información de diferentes investigaciones y artículos científicos. Sin embargo, no es información médica ni debe tomarse como tal. Siempre consultar con el médico de cabecera antes de realizar sesiones de sauna.
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