Stress is the new black.
Seguramente este año hayas dicho “estoy estresado” más veces que “te quiero”. Pero también es muy seguro que no sepas bien qué es el estrés, de dónde viene, y que existe un “estrés bueno”.
Arranquemos por el principio.
¿Qué es el estrés?
El estrés es una respuesta natural del cuerpo. Cuando estamos ante una situación que percibimos como amenazante, demandante o frustrante, nuestro sistema nervioso simpático se activa y desencadena respuestas hormonales, entre ellas la secreción de cortisol.
Esta hormona tiene mala reputación, pero su fama no está justificada. El cortisol nos ayuda a obtener la energía que necesitamos para hacer frente al estrés y volver a la homeostasis -el estado de equilibrio entre todos los sistemas del cuerpo-.
Pensando evolutivamente, el cortisol ayuda al hombre a movilizar la energía y la concentración que necesita para enfrentar o huir del peligro.
El cortisol es crucial en muchos sentidos ya que permite que el cuerpo regule muchas funciones del cuerpo:
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Mejora el uso de la glucosa en el cerebro
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Aumenta la disponibilidad de sustancias que reparan tejidos
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Mantiene la presión arterial
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Mantiene el equilibrio químico en la sangre
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Contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico
Ahora bien, el problema está cuando los niveles de cortisol son muy altos y/o duraderos en el tiempo.
¿Qué pasa cuando el estrés es crónico?
El estrés crónico tiene consecuencias graves en la salud física y mental, incluyendo problemas cardiovasculares (hipertensión, insuficiencia cardíaca), enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), problemas digestivos, debilitamiento del sistema inmune y trastornos de salud mental como ansiedad y depresión.
¿Cómo darte cuenta si tus niveles de cortisol son muy altos? Existen algunas red flags:
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Constantes antojos de dulces
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Brotes de acné
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Dificultad para dormir
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Fácil irritabilidad
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Disminución del deseo sexual
Habiéndote contado todo esto, vamos con la “polémica”: no todo el estrés es malo.
Hormesis: el “estrés bueno”
¿Conocés la expresión “lo que no te mata te fortalece”? Eso es, básicamente, hormesis.
Se trata de un fenómeno biológico donde una baja dosis de un agente estresante (como el frío, calor, ejercicio o toxinas) causa una respuesta adaptativa que fortalece el organismo o célula, mejorando su resistencia, mientras que dosis altas tendrían efectos perjudiciales.
Thomas P. Seager, PhD, explica que los cuerpos responden al estrés adaptándose a los mismos factores estresantes a los que han estado expuestos. En el largo plazo, esto nos ayuda a tener una mejor respuesta frente al estrés y construir resiliencia.
¿Cómo bajar el estrés de manera natural?
Hay dos herramientas del wellness que funcionan como “dosis de estrés controlado” y nos ayudan a bajar los niveles de estrés.
Crioterapia
Al sumergirnos en agua a muy baja temperatura estamos poniendo al cuerpo en una situación “amenazante”. Esto activa la respuesta de flight-or-fight y provoca la liberación de cortisol y adrenalina.
Pero, si tuviéramos un medidor de estrés, veríamos que pasados unos minutos el estrés comienza a caer. ¿Por qué? Dos motivos:
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El frío estimula el nervio vago, cambiando al cuerpo de una respuesta de estrés (simpática) a una respuesta de relajación (parasimpática).
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A medida que la temperatura del cuerpo baja, se liberan endorfinas y dopamina, las cuales nos hacen sentir un mayor bienestar.
La crioterapia funciona para bajar el estrés en el momento, pero también en el largo plazo. Meterse en agua helada a pesar de la incomodidad es un ejercicio. Cuando lo hacemos repetidamente en el tiempo, estamos entrenando al cuerpo para reaccionar menos al frío y, por ende, al estrés. Esta es la respuesta adaptativa de la que hablamos anteriormente.
Sauna
Tan solo 10 minutos de sauna pueden hacer maravillas para la salud mental:
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Espacio de mindfulness. El calor envolvente y el vapor actúan como un reset sensorial, que nos ayuda a poner en blanco la mente y borrar las tensiones del día.
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La liberación de endorfinas y el aumento del flujo sanguíneo promueven la relajación, ayudando a aliviar la ansiedad y el estrés.
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El calor ayuda a aflojar los músculos y aliviar el dolor corporal.
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Mejor sueño. Más descanso, más energía, mejor humor, menos estrés.
Ambas herramientas pueden ser sumamente beneficiosas para el bienestar. Sin embargo, también pueden ser muy exigentes en ciertas personas. Si tenés problemas del corazón, condiciones neurológicas, cualquier tipo de afección o algún tipo de duda si podés realizar estas prácticas, consultá antes con tu médico de cabecera.
Otros tips para bajar el estrés
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Esperar dos horas después de levantarse para tomar café. Tu cuerpo produce cortisol naturalmente por la mañana. Tomar café durante este pico puede aumentar el estrés y hacer que la cafeína sea menos efectiva.
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Movimiento. Lo habrás escuchado un millón de veces, pero el ejercicio es clave para mejorar la salud mental en general. ¿Por qué? Porque el deporte libera endorfinas, dopamina y serotonina, las “hormonas de la felicidad”.
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Suplementos naturales. En Naked Lunch recomiendan hierbas como la Melisa, Lavanda y Rosa, y hongos adaptógenos como el Reishi, para regular el estrés y bajar la ansiedad.
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Suspiro fisiológico. Realizar dos inhalaciones seguidas por la nariz: la primera larga y profunda, la segunda corta y rápida. Exhalá lento y completamente por la boca, vaciando los pulmones. Esto activa el nervio vago y ayuda a calmarse en el instante.
(*) Este artículo junta información de distintos profesionales y artículos, pero no se trata de información médica ni debe tomarse como tal. Consulte con su médico antes de realizar crioterapia, sauna o cualquier otra práctica del wellness.
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