El sauna es una gran herramienta de bienestar, no sólo para relajarse, sino que también para fortalecer el corazón, acelerar la recuperación, mejorar la salud de la piel y dormir mejor, entre otros beneficios.
Si estás evaluando incorporar sesiones de sauna a tu rutina, probablemente te hayas preguntado: ¿qué es mejor? ¿húmedo o seco? Aunque ambos ofrecen beneficios para el cuerpo y la mente, no se sienten igual ni generan exactamente la misma experiencia.
La diferencia principal entre un sauna seco y un sauna húmedo está en la humedad del ambiente, la temperatura y la forma en que el cuerpo percibe el calor.
El tipo de calor
El sauna seco utiliza calor seco generado por una estufa eléctrica o de leña. Esa estufa calienta piedras que irradian calor dentro de la cabina o sala de sauna.
-
Temperatura: entre 70 °C y 90 °C
-
Humedad: baja, normalmente entre 5% y 20%
En cambio, el sauna húmedo utiliza el vapor de agua para elevar la temperatura y la humedad de la cabina o sala de sauna.
-
Temperatura: entre 45 °C y 55 °C
-
Humedad: alta, alcanza casi un 100% de humedad en el aire
La intensidad del calor
A simple vista, podría parecer que el sauna seco “calienta más” porque alcanza temperaturas más altas. Y en parte es cierto. Pero, la experiencia del calor no depende sólo de la temperatura, sino también de la humedad.
En un sauna a vapor, la humedad alcanza casi el 100%. Y, por si no lo sabías, el agua tiene mayor capacidad calorífica que el aire. Esto quiere decir que te va a llegar más energía térmica a tu cuerpo en un sauna húmedo vs. un sauna seco que se encuentra a la misma temperatura.
En pocas palabras:
-
La sensación de calor en un sauna húmedo puede ser más intensa que en uno seco, pero no necesariamente incómoda gracias a la menor temperatura.
-
En un sauna seco el calor es intenso, pero con un aire liviano y seco que suele ser más fácil de tolerar durante más tiempo.
¿Qué se siente en cada tipo de sauna?
El sauna seco suele sentirse como pasar un día en un desierto: es un calor fuerte pero ligero. El aire no se siente pesado, por lo que respirar suele resultar más cómodo para muchas personas.
Además:
-
La transpiración se evapora con mayor rapidez
-
Suele tolerarse mejor durante sesiones más largas
En contraste, el sauna húmedo se siente como si estuvieras en un bosque amazónico con una nube densa que te rodea. La humedad alta hace que el sudor no se evapore con la misma facilidad, por eso es normal salir de la sesión con la sensación de estar completamente empapado.
Además:
-
El calor se percibe más húmedo e intenso por la presencia constante de vapor
-
El ambiente puede sentirse más cerrado
-
Muchas personas lo asocian a una experiencia más “profunda” o inmersiva
Diferencias puntuales en los beneficios
Tanto el sauna seco como el sauna húmedo pueden ser grandes aliados dentro de una rutina de bienestar. En ambos casos, la exposición al calor se asocia con efectos positivos sobre la relajación, la recuperación muscular, el sueño y la sensación general de bienestar.
Tanto el sauna seco como el húmedo pueden ayudar a:
-
Promover la relajación y aliviar el estrés
-
Acelerar la recuperación muscular y aflojar tensiones
-
Mejorar la circulación
-
Fortalecer la salud cardiovascular
-
Mejorar la calidad y cantidad del sueño
-
Elevar las endorfinas y la sensación de bienestar mental
Ahora bien, algunos de estos beneficios se remarcan dependiendo del tipo de sauna.
El sauna seco suele ser una buena opción para quienes buscan una experiencia de calor intenso, pero con menor humedad. Al no haber tanto vapor en el ambiente, muchas personas lo sienten más cómodo para sesiones más largas. También, el sauna seco es recomendable para personas sensibles a la humedad.
En los saunas húmedos, los beneficios más exponenciados son:
-
Salud respiratoria. El mayor nivel de humedad en el aire puede ayudar a despejar la congestión nasal y mejorar la respiración.
-
Sudoración y skincare. La alta humedad estimula más la sudoración. A medida que transpiramos, los poros se abren, liberando toxinas e impurezas. Además, el sauna húmedo ayuda a hidratar la piel.
Entonces: ¿qué tipo de sauna me conviene?
No existe un “mejor” sauna. La mejor opción depende de cómo te gusta sentir el calor, cuánto tiempo querés permanecer en la sesión y qué tipo de experiencia buscás.
Te compartimos esta guía de qué tipo de sauna puede ser mejor según el caso:
-
Quiero aprovechar la sesión de sauna para tener un momento de mindfulness y meditación → sauna húmedo
-
Quiero una sesión larga de 20 o 25 minutos → sauna seco
-
Tengo un poco de claustrofobia → sauna seco
-
Quiero sentir que transpiré todo → sauna húmedo
-
Estoy un poco congestionado/a → sauna húmedo
-
Quiero la experiencia más tradicional, como los nórdicos → sauna seco
-
Sesión corta e intensa → sauna húmedo
-
Busco mejorar la salud de mi piel → sauna húmedo
-
Me gustan las temperaturas bien altas → sauna seco
(*) Disclaimer: Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza el asesoramiento médico profesional. Si tenés una condición de salud, problemas cardiovasculares, presión arterial inestable, embarazo o cualquier duda médica, consultá con un profesional antes de incorporar sesiones de sauna a tu rutina.