A partir de los 45 años, los hombres suelen comenzar a realizarse chequeos anuales para controlar los niveles de Antígeno Prostático Específico (PSA), uno de los marcadores más utilizados para la detección temprana de cáncer de próstata.
En este artículo te contamos la experiencia de Thomas P. Seager, PhD, quien afirma que la crioterapia lo ayudó a disminuir de manera significativa sus niveles de PSA y mejorar su salud metabólica.
¿Qué es el cáncer de próstata?
La próstata es una glándula pequeña que produce el líquido seminal que nutre y transporta el esperma. El cáncer de próstata se origina cuando sus células comienzan a crecer sin control.
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Es el cáncer más común en hombres.
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Se diagnostican alrededor de 1.5 millones de casos por año.
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Si se detecta temprano, el 80% de los casos es curable.
¿Cómo se detecta el cáncer de próstata? Una de las maneras es a través del análisis de PSA en sangre. En condiciones normales, la mayoría de los hombres presentan una concentración de PSA menor a 4 ng/mL. Pero, niveles elevados pueden relacionarse con cáncer, inflamación o agrandamiento de próstata.
¿Qué es la crioterapia?
La crioterapia es una práctica donde se sumerge el cuerpo en agua a muy bajas temperaturas durante un periodo corto. En general, esta práctica se realiza con agua entre 13 y 3°C, durante 2 a 5 minutos, dependiendo del nivel de adaptación y experiencia de la persona.
¿Qué beneficios tiene la crioterapia? Entre los más estudiados se encuentran:
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Recuperación muscular más rápida
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Menor nivel de inflamación en el cuerpo
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Más energía
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Menos estrés y ansiedad
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Corazón más fuerte
¿Qué nos dice Seager sobre la crioterapia y la próstata?
Thomas P. Seager recibió un resultado elevado de PSA tras un análisis rutinario. Esto lo llevó a hablar con otros hombres que le contaron historias sobre biopsias, cirugías y quimioterapia. Todas lo dejaron asustado y se propuso investigar opciones más allá de los tratamientos tradicionales.
Y así encontró la teoría metabólica del cáncer, basada en el efecto Warburg, que indica que:
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Las células cancerosas utilizan glucosa para crecer (Seki et al. 2022).
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Una dieta cetogénica reduce el suministro de glucosa (Seyfried 2012).
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El frío extremo también favorece la reducción de glucosa y la producción de cetonas, inhibiendo posiblemente el crecimiento tumoral.
Comenzó la crioterapia en 2017 y, según reporta, sus niveles de PSA cayeron a la mitad en tres meses.
Además, Seager destaca un segundo resultado tras introducir la crioterapia en su rutina: la elevación de su testosterona “a niveles casi inauditos para un hombre de 56 años con sobrepeso”.
Estudios recientes sugieren que duplicar los niveles de testosterona no incrementa el riesgo de contraer cáncer de próstata (Ørsted et al 2014).
Crioterapia, Grasa Parda y Mitocondrias
Cuando nuestra temperatura corporal cae se activa la grasa parda -el principal regulador de la temperatura corporal- para recuperar la temperatura.
¿Cómo lo hace? A través de la activación de las mitocondrias. Estas son las protagonistas en este cuento ya que agarran grasa blanca y glucosa del torrente sanguíneo, las combustionan y generan energía (ATP). En otras palabras, la grasa parda elimina el exceso de glucosa del torrente sanguíneo para producir calor.
Teniendo esto en cuenta, la exposición al frío puede desempeñar un papel complementario en la salud al:
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Impulsar la producción mitocondrial (la baja función mitocondrial está relacionada con enfermedades).
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Reducir la disponibilidad de glucosa (lo que limita el crecimiento tumoral).
El protocolo que siguió Thomas Seager
Estas fueron las herramientas que ayudaron a Seager a bajar sus niveles de PSA:
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Crioterapia. Entre 2 a 4 minutos, sumergido hasta el cuello en agua a 5°C, por 6 días a la semana.
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Ayuno de 24 horas, una vez a la semana.
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Dieta baja en carbohidratos por periodos. Entrar y salir de cetosis alternando días de keto con días normales.
Es importante remarcar que este se trata de un caso puntual. Lo que funcionó para Seager podría no ser el resultado para otra persona.
(*) Este artículo no debe ser tomado como consejo ni información médica. Estamos contando aquí la experiencia de un usuario. Cada experiencia es personal y, ante todo, se debe consultar la opinión de su médico antes de realizar crioterapia o cualquier práctica del wellness.
Conclusión
El caso de Seager abre la conversación en torno al impacto de la crioterapia sobre la salud masculina. Aún falta investigación, pero su experiencia aporta una perspectiva interesante sobre la crioterapia como herramienta de bienestar.
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