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Cómo la crioterapia mejora la salud del cerebro: beneficios, ciencia y bienestar

Cómo la crioterapia mejora la salud del cerebro: beneficios, ciencia y bienestar

¿Qué es la salud cerebral y por qué es importante?

En general, cuando pensamos en “mejorar la salud” se nos viene a la mente el corazón, los pulmones, el hígado, entre otros. Pero rara vez consideramos el cerebro. Y esto es un gran error. 

La salud cerebral se refiere al funcionamiento óptimo de las capacidades cognitivas, sensoriales, emocionales, conductuales y motoras del cerebro. Un cerebro sano nos permite procesar información, regular las emociones, mantener la memoria y controlar funciones vitales.

La crioterapia es una de las muchas herramientas para mejorar la salud cerebral y ayudarte a: 

  • Mejorar el foco, concentración y productividad

  • Aumentar la performance (en el trabajo, en el deporte y en el día a día)

  • Combatir el brain fog

  • Elevar la energía

  • Regular las emociones y elevar el bienestar 


¿Qué hace la crioterapia en el cuerpo?

Antes de hablar puntualmente del cerebro, repasemos cómo impacta el frío en el organismo:

  1. Sistema Cardiovascular. El shock de frío genera una vasoconstricción inicial y, al salir del agua, una vasodilatación. La sangre se enriquece de oxígeno y nutrientes y luego fluye por todo el cuerpo, fortaleciendo el corazón, mejorando la circulación y promoviendo la reparación celular. 

  2. Sistema Nervioso. El frío activa la respuesta de flight-or-fight: se libera adrenalina, dopamina, endorfinas y otros químicos que elevan los niveles de energía, mejoran el estado de ánimo, el foco y reducen el estrés. 

  3. Brown Fat y Metabolismo. El frío activa la grasa parda, la cual quema glucosa y grasas del torrente sanguíneo para generar calor. Esta grasa, además, activa el metabolismo. 


¿Cómo la crioterapia mejora la salud del cerebro?

Thomas P. Seager (PhD.) explica que las inmersiones en agua fría estimulan la producción de neurotransmisores clave que impactan las funciones cerebrales. Por ejemplo, un estudio (Šrámek et al., 2000) mostró que la dopamina y la noradrenalina aumentaron un 250% y 530% respectivamente tras una inmersión en agua a 14 °C.

Seager también explica que la exposición al frío aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que puede evitar trastornos neurológicos y proteger al cerebro contra la disfunción metabólica. 

La resistencia a la insulina está relacionada con la formación de placas en los vasos sanguíneos, y la placa en el cerebro es un marcador fisiológico característico del Alzheimer.

Por otro lado, al activar la grasa parda, se impulsa el crecimiento de mitocondrias en las células. A saber: cuando las mitocondrias fallan, se pueden tener problemas cognitivos y neurológicos, entre otros problemas. En pocas palabras: más mitocondrias, funcionando correctamente, significa más salud. 

Por último, al aumentar la circulación, llega más sangre oxigenada y rica en nutrientes al cerebro, favoreciendo la producción de óxido nítrico por parte de las células endoteliales, crucial para la vasodilatación y la salud vascular. 


¿Pero cómo nosotros sentimos realmente todo esto?

Dopamina: más foco y motivación

El frío dispara la liberación de dopamina. De la sesión de crioterapia vamos a salir más motivados y con mayor capacidad para enfocarnos, performar e incluso aprender. 

Adrenalina: energía y claridad mental

El impacto con el agua helada manda señales al cerebro para que libere adrenalina. Como resultado, sentimos un aumento de la alerta, claridad y energía. 

Este boost en la función cognitiva es especialmente bueno a la mañana cuando necesitamos un buen “cachetazo” para arrancar el día. Puede ser una gran alternativa para la cafeína, cuyo pico de energía dura poco (a diferencia de la crioterapia, cuyo subidón de energía es sostenido en el tiempo). 

Además, hacer crioterapia por la mañana ayuda a regular el ritmo circadiano y, por ende, a dormir mejor. Esto también es un impacto beneficioso en nuestros niveles de energía.

Menos estrés

Al sumergirnos en agua a muy baja temperatura, el nervio vago se activa y cambia la respuesta del cuerpo de simpática a parasimpática, bajando el estrés. Además, como el frío estimula la liberación de endorfinas, dopamina y norepinefrina, mejora nuestro bienestar mental.

La crioterapia también nos hace más resilientes al estrés en el largo plazo. Meterse en agua helada, a pesar de la incomodidad, es un ejercicio. Cuando lo hacemos repetidamente en el tiempo, estamos entrenando al cuerpo para adaptarse y reaccionar menos al frío y, por ende, al estrés. De esta manera, estamos construyendo un mindset resiliente, que puede manejar y responder mejor al estrés. 


¿Qué más podés hacer para cuidar tu salud cerebral?

  • Sauna. Estudios recientes han demostrado que las sesiones de sauna pueden mejorar la memoria e incluso reducir el riesgo de Alzheimer y demencia. El calor del sauna aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, lo que promueve el crecimiento de nuevas neuronas, mientras que sus efectos en la reducción del estrés pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo.

  • Ejercicio. Las personas que hacen actividad física tienen más probabilidades de mantener su agudeza mental. Practicar actividad física con regularidad también puede ayudarte a mejorar el equilibrio, la flexibilidad, la fuerza, la energía y el estado de ánimo.

  • Sueño. Un buen descanso es fundamental para la regeneración neuronal y el buen funcionamiento cognitivo. 

  • Alimentación. Consumí alimentos ricos en nutrientes esenciales para el cerebro, como ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitaminas del grupo B. 

  • Estimulación cognitiva. Leer, aprender un nuevo idioma, resolver desafíos, hacer un curso. Todo esto mantiene la cabeza activa.

 

(*) El contenido de este artículo es informativo y no reemplaza el consejo médico. Consultá con un profesional médico antes de comenzar cualquier práctica de exposición al frío.